A propósito de la intervención de Pope Leo XIV ante las instituciones españolas, el director del despacho reflexiona sobre el papel que todavía desempeñan la religión y sus referentes en una sociedad cada vez más secularizada.
El artículo analiza el mensaje de diálogo, moderación y dignidad humana lanzado por el Pontífice, así como la capacidad de determinados discursos para generar consenso en un contexto político marcado por la polarización. Una reflexión sobre la convivencia, el pensamiento crítico y la necesidad de reconocer legitimidad a quien piensa diferente, incluso en tiempos de confrontación permanente.
El Papa León XIV y la política española
Tuve un profesor de Filosofía en el instituto que decía a menudo que si Dios no existiera, habría que inventarlo. Era sacerdote. No se adjudicaba a si mismo la afirmación, pero tampoco recuerdo que mencionara a su autor, Voltaire, y eso que la soltaba cada dos por tres. Don Teodoro era, y seguirá siendo, un buen pájaro, y no me extrañaría que omitiera la autoría del filósofo francés porque el resto de su pensamiento le pareciera libertinaje, herejía y pecado mortal. Ambos filósofos creo que vienen a referirse a lo que viene expresando la acepción más popular de la palabra religión: re-ligare, volver a atar o unir. Desde esta perspectiva, la religión es la acción que vuelve a unir fuertemente a los seres humanos entre sí, y en torno a lo divino.
Hasta después de la comunión yo no solo creía en Dios, sino que hablaba con él cada noche (hablaba sobre todo yo) y rezaba. Luego vinieron las ideas de la revolución, que me hicieron ver que mi catequista era una Señorona bien de Badajoz, o sea, bien bien. Creo recordar que nos contaba a menudo que sus hijos habían estado haciendo surf en tal o cual lugar casi cada fin de semana. Ser del Badajoz de los años 90 e irte a surfear casi cada fin de semana estaba absolutamente en contra de la revolución, así que dejé de creer una sola palabra de lo que nos contaba aquella buena Señora en la parroquia. Viendo como están ahora los países en los que triunfó la revolución, y el panorama de que todo es una gran cortina de humo para acumular poder y dinero, lo normal sería que mi Fe juvenil volviera por donde se fue, pero no ha sido así. Al menos poco a poco me he ido reconciliando con el catolicismo aprendiendo a ver sus cosas buenas, que no son pocas.
Visita a 13 Rue del Congreso
Habrá flipado Su Santidad con el ambientazo que tenemos en el Congreso de los Diputados. Allí casi todo el mundo le ovaciona, tanto los que están a favor de blindar la interrupción del embarazo en la Constitución como los que están en contra de la doctrina social de la Iglesia. “Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo” pues a Leon XIV igual. Llevo todo el día pensando algún eslogan similar pero catorce tiene una rima horrible. Hacía tiempo que no se veía algo así en el Congreso —Ione y la Marquesa de Galapagar son cascarón de huevo— ni en las calles. Cierto es que las iglesias están cada vez más vacías, pero la influencia en los Españoles de la Santa Sede y de su legítimo sucesor de San Pedro sigue siendo importante. O si no de qué iban a estar allí todos los políticos besando el an…illo a Robert, en un acto de cinismo solo digno de su gremio.
El mensaje
Imagino que al redactar la conferencia que dio en el Congreso, sus asesores repasaron como está la cosa por las Cortes, y por ende por el resto de Españita. No sería de recibo soltar el mismo discurso aquí y en Berkley, como hacen el resto de conferenciantes, que cuentan hasta las mismas anécdotas punto por punto. Habló de la dignidad humana por encima de la política y llamó a la moderación y al dialogo. Me gustó mucho algo que he dicho yo en este foro —no digo que me haya copiado necesariamente— sobre reconocer legitimad al que piensa diferente, y no verlo como un enemigo. Pues eso, cosas de Papa, explicadas en Papés, que es el idioma de los Papas.
Muy interesante, y muy sutil, su defensa de la postura tradicional de la Iglesia sobre el aborto. Fue tan sutil que la bancada que propone blindarlo en la constitución lo aplaudió tan ricamente. En estas cosas es donde se ven los buenos Papas: conseguir que les aplauda todo Dios, con perdón. Lo mismo sucedió al abordar la inmigración. Al hablar de “acogida responsable” con “integración real”, evita tanto el buenismo ingenuo como el rechazo sistemático, y todos contentos. Venga a aplaudir Sus Señorías.
Cuando un grupo de música internacional viene a Cáceres a dar un concierto, son graciosísimas las arengas personalizadas que lanzan “¡¡Buenas noches Cáseres!!, ¡¡que bonita la Torre de Bujaco!! (lo primero que le sale en google de Cáceres al road manager). Pues un Papa que se precie, y como tal el Papa León, igual. Mencionó como fuentes inspiradoras para nuestra regeneración —ojo, regeneración—, a una selección de personajes para nada aleatoria. Francisco de Vitoria y Santa Teresa de Ávila por motivos evidentes, son compañeros. Mencionó a Unamuno, para mi muy acertadamente, apelando al pensamiento crítico. Ahí se gana, entre otros, a los que vivimos en una enorme duda constante, y de los que nunca nadie se acuerda. Evidentemente jugó la carta de El Quijote, que como todo lo abarca, encaja de sobra en el discurso que sea y nos toca la patata a todos (o casi, vaya).
A mi como ateo/agnóstico, según el día, me pareció muy bien la intervención. Dijo cosas de Papa, en idioma Papés, como no podía ser de otra manera. Muchas de ellas parecen muy evidentes, como poner en el centro de todo la dignidad humana, pero absolutamente olvidadas entre el ruido de sables que, por la honra de unos o por la hacienda de otros, nos está mandando de vuelta a la cueva de las sombras, como decíamos el otro día.


